De ahí te narro lo de la nariz.
Mira que meter la naso en lo que no concierne,
finalmente se cierne bamboleante sobre la testa.
Y he ahí mi asunteque, que nada tiene que ver con el queque.
Por el contrario, el asunteque,
es de pescuezos de pavo, manos de arpías
crasos errores del herrero y de la mocosa esa,
la hija de la Herrera.
¡Upsssss! rodó por los cables
pelando la muñeca, él, tú, ese y aquel.
que Dios me pille entonces libre de tropiezos.
y aquella piedra resulte ser tan sólo un guijarro
dentro de mi colección.
miércoles, 3 de octubre de 2007
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